jueves, marzo 09, 2006

El ataque morado

Hoy es uno de esos pocos días en que una determinada parte de la población de la comunidad autonoma en la que vivo trabaja. Hoy se esfuerzan, se multiplican como los peces y los panes, y parecen legión. Probablemente no hayan dormido, tienen una misión "divina" que cumplir. Hoy las hordas vestidas de morado como uniforme unineuronal atacan al resto de la población y pretenden hacernos a todos comulgar con sus ruedas de molino. Se han pasado horas rellenando las cerraduras de los comercios con Loctite, ya que han descubierto que la silicona se quita con facilidad, y a ellos lo que les gusta es joder al prójimo hasta el infinito y más allá, no se trata ya de una ideología política, por que pocos de ellos tienen la suficiente materia gris como para hablar en ninguna conversación más larga que cuatro monosílabos. Hoy la mal llamada Izquierda Abertzale ha decidido que todos deberiamos hacer huelga "nacional" de su nación claro, por que la mía es más amplia, como mi cerebro, el suyo es un claro ejemplo de que puede haber vida con encefalograma plano.

Hoy los vascos y vascas cerriles, simpatizantes de ese ínfame pseudo humano llamado Otegi, se han lanzado a las calles a hacernos la vida imposible a los ciudadanos decentes que creemos en la democracia y en la diversificación de ideas sin la utilización de la violencia. Hoy me siento un poco más asqueada de la permisividad de los políticos con los terroristas, hoy me siento defraudada por la obcecación del gobierno en dialogar con quienes no quieren ni desean hacerlo. Cuatro bombas, cuatro, han puesto los que supuestamente estaban al borde del desarme. ¿Hasta donde puede un presidente de un Gobierno bajarse los pantalones ante los terroristas? ¿En qué desamparo nos están dejando a los que llevamos años luchando contra los radicales? ¿Cuántas bombas más necesita el Gobierno para comprender el mensaje? El único camino es acogotarles, quitarles las fuentes de ingresos, asediarles policial y judicialmente, y no darles ni los buenos días.

Hoy me siento triste, siento que estamos dejando que ganen la batalla, que en esta película los malos tienen todas las cartas en la mano, y los buenos por culpa de los necios estamos vendidos.

8 Comments:

Blogger iodena said...

Tengo una amiga que siempre me hace mucha gracia, siempre me dice que en el pais vasco los domingos no se abre porque sus sindicatos son muy fuertes, el sindicato del miedo, le digo yo....
No hay peor sordo que quien no quiere oir...

11:15 a. m.  
Blogger Mak said...

Io, efectivamente aquí hay mucha gente que como piensan que no les atañe directamente, se lavan las manos cual Pilatos. Así nos luce el pelo, entre los cobardes y los hijos de puta, estamos sembrados...

12:20 p. m.  
Blogger Mara Jade said...

Chica, lo siento un montón...

1:29 p. m.  
Anonymous Binche said...

Entiendo que te sientas así, y más con el Gobierno tan flojo y talantoso que tenemos ahora mismo. Si te sirve de consuelo, seguro que hay muchas personas de tu comunidad que piensan como tú, y desde luego los que no vivimos en el País Vasco, todos.

Un beso muy fuerte especialmente hoy! *****************

3:55 p. m.  
Blogger Mak said...

Mara, no sabes lo que es vivir aquí y tener que morderte la lengua muchos días, hecha polvo la tengo de tanta contención...

Binchita, hay días que me engorilo y me liaría a banquetazos con toda esta chusma...

Besitosssssss niñasssss

7:03 p. m.  
Anonymous Fray Barriga said...

No entiendo lo del morado. Debe ser terrible vivir en ese clima de terror permanente y encima tener que aguantar al 'bobo solemne' diciendo que mantiene las esperanzas.
Besos

8:53 p. m.  
Blogger Mons said...

No puedo decirte más que lo siento muchísimo, tengo familia en Bilbao y entiendo como te sientes, en realidad, tu sentimiento es el mío, y el de muchos, muchos más, solo, que no nos hacemos oir lo que debiéramos.
Besos enormes para los valientes y sobre todo para tí.
Muassssssss

9:04 a. m.  
Anonymous Anamen said...

Lo peor de todo, es que esos cencerros hacen más ruido que los que luchan contra los radicales. He estado allí, he respirado vuestro aire y me sentí una más en la lucha. Te entiendo. Ojalá logremos que las cosas cambien.

9:53 a. m.  

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